Viladescans residencia canina

Una pelea entre perros puede ocurrir con cierta frecuencia. Se trata de una situación desagradable y estresante, ya que es habitual que nos podamos quedar bloqueados o el nerviosismo se apodere de nosotros, y no sepamos cómo actuar para detenerla, antes de que los perros se lastimen.

pelea

Averiguar la causa de la pelea, para poder evitarla

Para tratar de evitar que dos perros (machos o hembras) se peleen, lo primero es intentar averiguar las causas que pueden provocar este comportamiento.

Si se trata de varios perros que se pelean en la calle o en el parque, en la mayoría de ocasiones puede tratarse de una disputa por la jerarquía o el liderazgo del grupo (“control del poder”), motivada bien por la invasión de ese “espacio neutral” (que no es el suyo propio, como lo sería su casa); por la posesión de la pelota o un palo, o por cualquier objeto o alimento que todos los perros quieren poseer.

Este tipo de conducta también se puede producir en el hogar, si tenemos más de un perro.

Señales corporales de que tu perro se va a pelear con otro

Generalmente, un perro equilibrado y bien educado no ataca a otro sin más. La mayoría de los canes suelen dar algunas de estas señales corporales, que nos indican que algo puede suceder si no lo evitamos nosotros, o si el contrincante no se aleja o desiste:

  • Pelo erizado, generalmente en el cuello y lomo.
  • Orejas tiesas y en atención (en el caso de los perros de orejas erguidas).
  • Gruñidos, y/o bufidos.
  • Levantan los belfos, enseñando los dientes.
  • Marcaje, colocando el cuerpo de lado, moviéndose rápidamente, como amagando y avisando con una agresión, e invadiendo el espacio del otro perro.

En caso de que tu perro se esté peleando con otro, recuerda esto:

– Procurar mantener la calma, aunque es más fácil decirlo que hacerlo, es el primer paso para poder controlar y detener rápidamente la situación.

No gritar ni hace aspavientos, ya que los perros se estresarían mucho más y provocaría que todavía se implicaran más en la pelea.

No intentar castigarlo físicamente ya que solo aumentarías la tensión de los perros y favorecerías un aumento de la agresividad en ese momento.

No intentes agarrar a tu perro por su collar en ese momento, ya que las probabilidades de que recibas un mordisco de tu perro o del otro, son altas.

– Si es un perro de gran tamaño tirar de la correa, no servirá de mucho, ya que apenas lo notará en ese momento. Si es pequeño, puede dar resultado tirar de su correa o arnés para cogerlo rápidamente en brazos, evalúa la situación, e intenta coordinar tus movimientos, aunque no te resulte fácil por la tensión del momento.

– Dependiendo del tamaño y envergadura de tu perro, puedes intentar cogerlo por la parte superior del cuello para apartarlo del otro perro. Hay que hacerlo con decisión y con cuidado, tanto para no lastimarlo como por que el perro en el fragor del momento puede girarse hacia tu mano si le pillas desprevenido. Si consigues sujetarlo así, apártalo inmediatamente y reténlo hasta que esté totalmente calmado y bien sujeto por ti, por que seguramente querrá volver al “lío”.

– Si tu perro es grande, puedes intentar una maniobra un poco más compleja, pero efectiva: sujeta a tu perro por las patas traseras y subirle el tren trasero, de modo que quede apoyado sobre sus patas delanteras sin mirarte a la cara. Si funciona, no lo sueltes hasta que esté totalmente relajado.

Intenta distraerlo de la pelea, sin entrar tú en ella

A veces las circunstancias no aconsejan, o no nos permiten meternos nosotros en el conflicto para intentar separar a los perros, pero podemos intentar detener la pelea desviando su atención hacia otro punto, con el fin de tener aunque sea un instante en el que se detenga y podamos cogerlo y apartarlo de allí.

– Con el agua. Si se tiene la oportunidad, echarles agua con una manguera o un cubo es un método conocido e inocuo ya que no les produce ningún daño, pero les sorprende y les distrae de su ofuscación, aunque sea momentáneamente.

– Con ruidos fuertes y sorprendentes. Si tienes a mano algún juguete suyo o estás en casa, intenta hacer algún ruido (que no sea tu voz gritando) con cualquier objeto que le sorprenda y que consiga captar su atención.

– Échale por encima alguna prenda textil que tengas a mano. Una toalla, tu chaqueta, una manta, lo que puedas, para intentar que pare en ese momento y poder cogerlo.

Generalmente, las peleas no suelen durar mucho, aunque se nos hagan eternas mientras se producen, y parecen mucho más dramáticas y llamativas de lo que realmente son al final, afortunadamente, ya que en la mayoría de los casos se limitan a gruñidos, ladridos y revolcones; en cuanto logres controlarla, examina bien a tu perro para detectar posibles lesiones.


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